Tavernes de la Valldigna

Sobre todo a finales del Antiguo Régimen y dirigida por su oligarquía local, Tavernes crece intensamente, constituyendo una especie de contrapoder con el monasterio. A pesar del considerable aumento de población su diversificación social no fue excesiva, ya que había una inmensa mayoría de labradores.
Su configuración urbana data sobretodo del siglo XIX, donde destaca la figura del prohombre y alcalde progresista Gabriel Hernández. En aquel siglo, la población se duplica y se funda el hospital, gestionado por las hermanas de la doctrina cristiana, y otras infraestructuras sanitarias y urbanas. Fue en 1916 cuando se le concedió el título de ciudad. Sin embargo, la industrialización es relativamente reciente y empieza en los inicios del siglo XX. La carretera y el tranvía, realidades y símbolos de desarrollo, han pasado a ser al fin barreras para el crecimiento.

DATOS DE INTERÉS

Situada entre la ladera meridional de la montaña de Les Creus y el Río Vaca, ganó su preeminencia poblacional en el seno de la Valldigna a raíz de la desaparición de Ràfol y el traslado de sus habitantes, cristianos, a la antigua Gebal Cobra musulmana.

Su término está constituido por la antigua Foia Baixa. En él se encuentra la montaña y el antiguo poblado de l’Ombria, la iglesia del cual estaba dedicada a San Antonio Abad. También tenía los caserios de Teularet y la Marina, así como los despoblados de Massalari, Ràfol y el de Alcudiola, hoy nombres de partidas.

El municipio tiene una superficie de 48.9 kilómetros cuadrados y su población se sitúa en torno a los 17000 habitantes.

Tradicionalmente, el motor de la economía es el cultivo de naranjo, que ocupa casi la totalidad de los cultivos. No obstante, a partir del siglo XX se desarrolló la industria basada en la comercialización de la fruta y la madera.

Para comer destaca el arroz al horno y distintas variedades de arroz, los pimientos rellenos y diferentes variedades de cocas. Los habitantes de este municipio son conocidos con el nombre de vallers.

FIESTAS

  • Carnavales: Se celebran en febrero. Se hacen desfiles y bailes de disfraces.
  • Aniversario de la fundación del Monasterio de Santa María de la Valldigna: El 15 de marzo se celebra, junto al resto de ayuntamientos del Valle, el aniversario de la fundación del Monasterio de Santa María de la Valldigna, que en 1998 cumplió 700 años.
  • Fallas: Las fallas han arraigado en Tavernes. Ya se habían plantado en 1927 y 1931. La época actual arranca desde 1972, cuando se creó la comisión del Portal de la Valldigna. Actualmente se plantan en el pueblo seis fallas pertenecientes a otras tantas comisiones. Se hacen despertaes, pasacalles, reparto de premios, ofrenda de flores, y, como no, la noche de la cremà.
  • Semana Santa: Durante la semana Santa, es tradición subir el calvario donde se entonan los “cantos de la pasión vieja” por parte de grupos de mujeres. Los cantos han sido transmitidos de memoria de generación en generación hasta los tiempos actuales.
  • Fiesta de la Sang: El segundo miércoles de julio, junto a los otros pueblos de la Valldigna, se celebra la Fiesta de la Sang, en el paraje del Clot de la Font, donde se monta un porrat todos los años. La gente acude a hacerse la paella y comerse el primer melón del año.la font del clot

Se celebran también las fiestas que la calle Calvari dedica al Cristo de la Sang a su ermita, unas fiestas que eran conocidas popularmente como las de la “granoteta”, porque algunas personas de su vecindad se dedicaban a capturarlas en la marjal para venderlas después por el pueblo.

  • San Llorenç: Incluido en la ruta de los porrats de La Safor, el veintiuno de julio se celebra el Porrat de San Llorenç, que se instala alrededor de la ermita del Santo en el Racó de Joana. Tras la misa se bendice el término municipal y la gente se pasa el día en el campo.
  • San Cristóbal: Desde hace más de treinta años, en el mes de julio, los transportistas celebran la fiesta de San Cristóbal. La fiesta de los camioneros se hace en numerosas poblaciones de la comarca, de hecho, La Safor tiene una de las flotas de camiones más importantes del estado. Al principio parece ser que se trataba de una celebración casi carnavalesca: se cuentan anécdotas de cómo los transportistas se llevaban el Santo a la playa para enseñarle las bañistas, o cómo hacían que presidiera el baile con un vaso de bebida y un puro entre las manos. Hoy la festividad tiene una secuencia más normal: misa, bendición de los vehículos de motor, pasacalle, procesión, castillo de fuegos artificiales y baile de verbena.

Fiestas Patronales

En la primera quincena de septiembre se celebran sus fiestas patronales dedicadas al Cristo de la Sang y a la Divina Aurora. Los actos religiosos más emotivos son la bajada del Cristo, el primer día de fiesta, y la subida a la ermita, el último, que acabará con los gritos rituales que cerrarán las fiestas: “Ole el Cristo de la Sang y la Aurora Soberana!”. La costumbre arranca en el año 1885, cuando en medio de una de las peores epidemias de cólera que sufrieron en aquel tiempo, los vecinos del Valle se encomendaron al Cristo de la Sang, que habían bajado de su ermita. Al finalizar la epidemia, todo el mundo creyó que había sido por su intervención y el ayuntamiento tomó la decisión de solemnizar el acontecimiento con una gran fiesta de acción de gracias. Aquel mismo año tiene lugar la primera bajada, que con el tiempo se convertirá en el acto más característico de las fiestas patronales.
Los festejos más tradicionales de las fiestas, son los toros y las vaquillas, y dentro de ellos la prueba, un encierro de vaquillas que serán toreadas por aficionados. Se montan las clásicas atracciones de feria y dentro de la programación, que prepara una comisión municipal, encontraremos, además, el Festival de bandas de música y el Festival Internacional de Bailes Populares, concursos de tiro de caballos, de adorno de calles y de paellas, una noche dedicada al ya típico baile de disfraces, partidas de pelota valenciana, bailes de verbena, noches de fuego y cordades.

  • Santa Cecilia: Los músicos hacen las fiestas en honor a su patrona con una semana cultural con conciertos, proclamación de la musa de la música y, el sábado, tras una cena de hermandad, se forman grupos por el pueblo para hacer serenatas a la gente que quieren.

CULTURA Y PATRIMONIO

  • CAMPANARIO DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO

iglesia de tavernes

Situación: Plaza de la iglesia s/n.
Materiales: argamasa, piedra y ladrillo. Sillares de piedra. Teja árabe.
Medidas: 5’75 metros de sección.
Cronología: 1730 (los dos primeros cuerpos), 1860 (el remate).

Descripción: de planta cuadrangular y estructurado en tres cuerpos, el campanario está adosado al cuerpo de la fachada en la parte del evangelio. El primer cuerpo, como es regla general, es de mucha más dimensión que los otros dos. Unas aperturas verticales en la pared dan luz a la escalera interior. Sillares de piedra colocados a soga y mocha refuerzan y previenen las esquinas del primer y segundo cuerpo, que quedan articulados por una cornisa. El segundo cuerpo, de unas dimensiones equiparables a un tercio del primero, aloja las campanas. Exteriormente, en medio de cada uno de los cuatro frentes, un arco de medio punto queda enmarcado por un par de pilastras dóricas que soportan un entablamento tripartito rematado por una cornisa. Finalmente, y coronando el conjunto, el tercer cuerpo tiene forma de templete clásico de forma circular con ocho columnas, entablamento y friso, también en estilo dórico, todo cubierto por una pequeña barcilla de teja árabe vidriada que alterna los colores blanco y azul.
La torre sin el remate superior se inauguró el día de San Pedro del año 1730 y formaba parte de la antigua iglesia como lo es de la actual.
En 1860 empezaron las obras del tercer cuerpo. El resultado final no responde al diseño proyectado. La polémica con respecto a la estética del conjunto es comentada desde el día en que se acabaron las obras.

  • TORRE VIGIA

Está construida con mazonería de piedra y argamasa para resistir los proyectiles propios de la edad moderna, época en que fueron construidas todas las atalayas defensivas de la costa. Su acceso es mediante una puerta rectangular enmarcada y con dintel de grandes sillares de piedra. En su tercio superior y, sustentado por ménsulas de piedra, se abre en el exterior un pequeño balcón.la torre la guaita
Son muchas las torres vigía que todavía quedan a lo largo de toda la costa del país. En nuestra comarca, junto a esta de la Valldigna, quedan en pie la de Xeraco y la de Piles, pero ha desaparecido la del Grao de Gandía. La torre de Tavernes varía la forma respecto a sus torres vecinas. Es más esbelta, es decir, su forma troncocónica no tiene una base tan ancha como las de Xeraco i Piles. Por lo tanto, el perfil de esta torre es más estilizado y está más cerca de las líneas constructivas árabes de cariz defensivo.

  • ERMITA DEL SANTISIMO CRISTO DEL CALVARIO

Construida entre 1871 y 1873, esta ermita forma parte del sentimiento religioso y tradicional de la población de Tavernes. Sus líneas estilísticas están dentro de la corriente eclecticista de la segunda mitad del siglo XIX. Bella y elegante, de armoniosas formas interiores y exteriores, esta capilla está ubicada en el final de un vía crucis que sigue un itinerario en zigzag entre pinos y cipreses. En el lujoso interior de la ermita se encuentran las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores y del Ecce Homo. El altar mayor lo preside la talla del Cristo de la Sang, patrón de la ciudad, a quien el pueblo siempre se ha aclamado en los momentos de más peligro.